Todos los días se pierden aviones, no pasa nada por eso. Que hubiese bebido un poco no tiene nada que ver, ni que me acostara a las 4:00 a.m. cuando tenía que levantarme a las 5:00 a.m. Simplemente son cosas que pasan.
Me desperté a las 6:30 a.m. cuando el avión despegaba a las 7:00 a.m. Lo que más me sorprende de todo, es que en vez de seguir durmiendo en plan: "Ya no llegamos ni de coña, voy a dormir un poco más", desperté a Cirera, batimos un record mundial (ayudadas por un taxista suicida) y a las 6:55 a.m. estábamos en el mostrador para facturar. Por supuesto no nos dejaron pero... ¿A que fuimos superrápidas?
En fin, este tipo de cosas se solucionan con dinero y ya está. Cogimos el siguiente vuelo y ese comienzo desastroso no impidió que me lo pasara genial durante el finde.
De todos modos reconozco que perdimos el avión por mi culpa pero Cirera casi estampa el coche contra un árbol, eso es mucho peor.
